ARQUEOLOGIA IBEROAMERICANA - ISSN 1989-4104
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El modo de vida lacustre: etnografía de
las cuencas lacustres de Michoacán

Eduardo Williams
Centro de Estudios Arqueológicos, El Colegio de Michoacán, México



Resumen
Mesoamérica fue la única civilización en el mundo antiguo que careció de fuentes importantes de proteína animal como el ganado, los cerdos y los borregos. Por lo tanto, las abundantes especies acuáticas (peces, aves, reptiles, anfibios, insectos y plantas, entre otros) tuvieron un papel estratégico en la dieta y la economía de la mayoría de las culturas mesoamericanas, incluyendo a los tarascos. Este estudio de actividades de subsistencia (pesca, caza, recolección y manufactura) en los lagos de Cuitzeo y Pátzcuaro (Michoacán, México) enfatiza la relevancia de la etnografía, la arqueología y la etnohistoria como herramientas para entender el modo de vida lacustre tradicional de los tarascos; que vivían en un entorno dominado por lagos, ríos, pantanos y otros paisajes acuáticos.

Palabras clave
Modo de vida lacustre, tarascos, Michoacán, Mesoamérica.

Fechas
Recibido: 29-9-2015. Modificado: 7-10-2015. Aceptado: 15-10-2015. Publicado: 20-10-2015.

Cómo citar
Williams, E. 2015. El modo de vida lacustre: etnografía de las cuencas lacustres de Michoacán. Arqueología Iberoamericana 28: 29-39. URL: http://www.laiesken.net/arqueologia/archivo/2015/28/5. PURL: http://purl.org/aia/285.

Conclusiones
En el presente estudio se ha utilizado información arqueológica, etnohistórica y etnográfica para explorar el papel que han tenido los recursos lacustres dentro de la subsistencia de los tarascos de Michoacán. La relevancia y singularidad del modo de vida lacustre prehispánico han sido señaladas por Parsons (2006: 330-331), quien opina que el aprovechamiento de toda una gama de recursos acuáticos fue comprehensivo y especializado y, además, estaba basado en una impresionante habilidad y conocimientos sobre las cualidades de un sinnúmero de especies vegetales y animales. De acuerdo con Parsons, en las regiones lacustres y palustres de tierras altas del centro de Mesoamérica, la explotación de especies acuáticas fue de capital importancia por la falta de ganado domesticado. Las áreas más productivas para la pesca, la caza y la recolección (incluyendo algas e insectos) fueron celosamente custodiadas por las comunidades indígenas; pues el potencial productivo de estas áreas lacustres era comparable con el de los campos de cultivo en cuanto a la energía y nutrición (Parsons 2011).
El modo de vida lacustre que caracterizó a una buena parte de Mesoamérica antes de la conquista española ha sido abordado por varios autores, entre ellos Beatriz Albores, quien lo definió «como el conjunto de actividades económicas y de aspectos sociales cuya base la constituye la laguna». Mediante estas actividades no solo se aseguran los medios de vida, la supervivencia y la reproducción física de los individuos, sino también la continuación de la producción y la continuidad del mismo modo de vida junto con la trama social en la que los seres humanos, de manera organizada, interactúan con la naturaleza y, además, realizan las representaciones sociales colectivas. El modo de vida lacustre es muy antiguo y sumamente conservador; su base es la comunidad y su unidad económica, la familia (Albores 1995: 417).
El modo de subsistencia discutido en estas páginas se desarrolló en Mesoamérica a lo largo de miles de años, pero bastaron unas décadas después de la conquista española para que se viera modificado fundamentalmente y de manera definitiva. Como señala García Sánchez (2008), puede decirse que las cuencas lacustres de México, otrora regiones privilegiadas por la naturaleza, nunca lograron recuperarse del impacto de la Conquista, que representó el choque de dos mundos, dos visiones distintas de la realidad. Para el gobierno colonial resultó más práctico y redituable tratar de desecar los lagos; pues les interesaba promover la ganadería, la agricultura intensiva y la minería como soportes de la economía de la Nueva España, dejando de lado el antiguo sistema de subsistencia mesoamericano.
No obstante lo anterior, en algunas partes de México el modo de vida lacustre ha persistido hasta nuestros días, aunque con grandes modificaciones. Como hemos visto en estas páginas, los estudios arqueológicos, etnohistóricos y etnográficos sobre la subsistencia en entornos acuáticos nos permiten entender aspectos de las prácticas culturales más antiguas, lo cual resulta indispensable para reconstruir nuestra memoria colectiva.

Sobre el autor
Euardo Williams es profesor investigador del Centro de Estudios Arqueológicos de El Colegio de Michoacán. Se doctoró en Arqueología por el Institute of Archaeology del University College London. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, es autor de los siguientes libros: Las piedras sagradas: escultura prehispánica del occidente de México (1992), La sal de la tierra: etnoarqueología de la producción salinera en el occidente de México (2003), Water Folk: Reconstructing an Ancient Aquatic Lifeway in Michoacán, Western Mexico (2014), La gente del agua: etnoarqueología del modo de vida lacustre en Michoacán (2014), The Salt of the Earth: Ethnoarchaeology of Salt Production in Michoacán, Western Mexico (2015). Correo electrónico: williams2129@gmail.com.

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