ARQUEOLOGIA IBEROAMERICANA - ISSN 1989-4104
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Evidencia de escorias de cobre prehispánicas en el área de
Santa Clara del Cobre, Michoacán, Occidente de México

José Luis Punzo Díaz,* Juan Morales** y Avto Goguitchaichvili**
* Instituto Nacional de Antropología e Historia, México; ** SAN, Instituto de Geofísica, UNAM, México



Resumen
En este artículo se presentan los primeros resultados de dataciones para objetos arqueológicos metálicos en Mesoamérica. A través del análisis arqueomagnético de las escorias, producto de la fundición del cobre en siete sitios arqueológicos de los alrededores de Santa Clara del Cobre, Michoacán, se logró ubicarlas cronológicamente; pudiendo determinar la presencia de esta tecnología de fundición desde los últimos cien años antes de la llegada de los españoles, durante el esplendor del Señorío Tarasco, hasta adentrado el siglo XVIII, cuando nuevas tecnologías y una producción masiva de cobre se desarrollaron en todos los territorios bajo el dominio español.

Palabras clave
Escorias, cobre, arqueomagnetismo, arqueología del occidente de México.

Fechas
Recibido: 15-10-2015. Aceptado: 21-10-2015. Publicado: 27-10-2015.

Cómo citar
Punzo Díaz, J. L., J. Morales y A. Goguitchaichvili. 2015. Evidencia de escorias de cobre prehispánicas en el área de Santa Clara del Cobre, Michoacán, Occidente de México. Arqueología Iberoamericana 28: 46-51. URL: http://laiesken.net/arqueologia/archivo/2015/28/7.
PURL: http://purl.org/aia/287.

Discusión
El centro del Señorío Tarasco se ubicó en la zona del lago de Pátzcuaro y especialmente en su capital: Tzintzuntzan. Desde esta ciudad, el cazonci (gran señor) de Michoacán controló de manera directa todos los pasos de la producción de objetos metálicos en su territorio. Estos fueron objetos del más alto valor ritual, simbólico y de prestigio en la sociedad tarasca. A través del informe levantado por Vasco de Quiroga en 1533 —donde inquiere a varios encomenderos españoles, caciques y fundidores tarascos sobre el estado de las minas de cobre de la Tierra Caliente (Warren 1968)— sabemos que cuando menos el primer paso —el de la extracción, molienda y fundición— se realizaba en las minas directamente. Los datos aquí presentados nos permiten ahora suponer que en lugares como Itziparátzico y Cuitzitan seguramente se llevaron a cabo procesos de refinamiento y fundición del cobre poco antes de la llegada de los españoles, generando las escorias analizadas.
A través de las fuentes históricas sabemos que a Santa Clara se le agregó desde el año 1533 el apelativo «de los cobres», lo que nos indica la muy temprana vocación del poblado para el trabajo del metal, durante el virreinato. Ya en 1606 en Santa Clara se instaló la Fundición Real bajo administración directa de la Corona española (Gavira 2009), convirtiéndose desde entonces en uno de los lugares más importantes del trabajo metalúrgico en México. Estos datos nos permiten entender por qué los sitios de Itziparátzico, Tipitarillo, Cuitzitan, Irámuco y el Tepetate tienen dataciones que caen en el siglo XVI y posibilitan tender el puente entre los conocimientos prehispánicos y coloniales tempranos.
En el siglo XVIII, tanto en España como en el resto de sus territorios, existió una gran demanda de cobre, especialmente para la forja de cañones, el recubrimiento de cascos de navíos de guerra y para la acuñación de moneda; siendo la fundición real de Santa Clara uno de las más importantes proveedores de metal en ese momento (Gavira 2009). Las fundiciones no funcionaron solamente en el poblado de Santa Clara sino que en sus cercanías, en pequeños sitios, se realizaban dichos trabajos. Como ejemplos de estos ahora podemos incluir, gracias a las dataciones, a sitios como Iramuco o el Tepetate, donde tenemos enormes cantidades de escorias, testigos del incremento en la fundición de cobre (fig. 4). Si bien esta región de Michoacán siempre ha presumido de la existencia de una profunda continuidad histórica en la producción de objetos de cobre, que hasta el día de hoy dan fama a los artesanos de Santa Clara, es ahora que podemos apuntar realmente a una persistencia de esta tecnología desde época prehispánica hasta la actualidad.

Agradecimientos
Los autores dan las gracias a los estudiantes y compañeros del Centro INAH-Michoacán y del Instituto de Geofísica, Campus Morelia, ya que sin ellos no hubiera sido posible llevar a cabo esta investigación.

Sobre los autores
José Luis Punzo (jose_punzo@inah.gob.mx) es Licenciado y Doctor en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y Maestro en Ciencias y Humanidades por la Universidad Juárez del Estado de Durango. Actualmente es investigador de tiempo completo del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Entre sus líneas de investigación está el estudio de la metalurgia durante los periodos prehispánico y colonial temprano en Michoacán.
Juan Morales (jmorales@geofisica.unam.mx) es Licenciado en Física, Maestro y Doctor en Geofísica por la Universidad Nacional Autónoma de México. Entre sus líneas de investigación destaca el arqueomagnetismo, con contribuciones importantes tanto en Mesoamérica como en otras partes del mundo. Actualmente es responsable del Laboratorio Interinstitucional de Magnetismo Natural (LIMNA), Campus Morelia de la UNAM, y corresponsable del Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN).
Avto Goguitchaichvili (avto@geofisica.unam.mx) es Licenciado en Física por la Universidad Estatal de Tbilisi (República de Georgia), Maestro y Doctor en Geofísica con especialidad de geomagnetismo por la Universidad de Montpellier, Francia. Actualmente es investigador titular del Instituto de Geofísica de la UNAM y corresponsable del recién creado SAN (http://www.geofisica.unam.mx/michoacan/san/).

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